Vivian Saunders es madre de dos niños, entusiasta organizadora de su comunidad y directora ejecutiva de dos centros tecnológicos comunitarios en el condado de Bertie, una comunidad rural en Carolina del Norte. Su amor por los niños la llevó a renunciar a su trabajo en Perdue para seguir su pasión por el servicio a la comunidad, abriendo un servicio de cuidado de niños y un campamento de verano económicos en su casa. Años más tarde, Vivian expandió su misión respecto a los niños, al instalar y administrar dos centros tecnológicos comunitarios en el condado de Bertie. Estos centros sirven a más de 100 estudiantes por medio de The Hive, una escuela alternativa para muchachos entre el 6to y el 12do grados, y el
programa de Conectores Digitales de One Economy (texto en inglés).
El equipo del Beehive le pidió a Vivian que nos cuente un poco más sobre ella:
Yo me describiría a mí misma como “lo real del condado de Bertie”. La mejor manera de conseguir algo en mi comunidad es siendo honesto y respetuoso. La gente sabe que yo siempre soy franca, y por eso vienen a mí buscando ayuda y consejo. Mi lema es “si no quieres saber la verdad, no me preguntes”. Soy el tipo de persona que prefiere quedarse entre bastidores. No me veo a mí misma como alguien que se cubre de gloria cuando se cumple una tarea; más bien soy quien hace que la tarea se cumpla. El trabajo más importante en mi vida es el de madre y esposa. Cuando muera, ese es el trabajo por el que quiero que se me recuerde, y el legado que quiero dejar. Soy la madre de más niños que los dos que di a luz. Hay muchos estudiantes en este condado que han llevado a cabo estudios superiores y han conseguido muy buenos trabajos, y que vienen a verme y aún me dicen mamá. Significa mucho para mí cuando cuentan viejas historias y me dicen cuánto significó para ellos mi sacrificio.
Algo que no sabe mucha gente fuera del condado es que yo fui la primera mujer aquí que tuvo un centro de cuidado de niños de 24 horas. Tenía tres turnos con doce niños en cada uno. Era un negocio familiar. Cuando mis padres se jubilaron vinieron a trabajar conmigo. Ellos se encargaban del primer turno, mi hermana del segundo y yo del tercero. Nuestro centro se llamaba Cuidado Privado Little Moses. Abrimos en 1993 y cerramos recientemente en 2009, cuando mi madre cayó enferma.
- El momento de mayor orgullo en mi vida: sin duda, cuando fui madre.
- Una mujer a quien admiro: Holly Kalemeris, quien trabaja en estrecha colaboración con el condado de Bertie. Alguien puede preguntarse cómo es que admiro a alguien mucho menor que yo. La admiro por su ética de trabajo y su actitud positiva en cualquier situación. Tiene una cara de 20 años y la sabiduría de alguien mucho mayor. Holly me dio más inspiración para trabajar con jóvenes. Me hizo verme a mí misma y reevaluar cómo abordo mi trabajo. La confianza que ahora muestro es gracias a ella. El Hive no estaría aquí ahora y yo nunca habría recibido el premio Metcalf sin su ayuda y estímulo. Y en los momentos más difíciles, cuando alguien habla negativamente sobre mí o quedo abatida, Holly me habla y me recuerda que puedo triunfar. Hace unos años parecía que toda la esperanza por nuestros muchachos en el condado de Bertie estaba muriendo. Sonja Murray, Holly y yo comenzamos a resucitar este condado. Sonja llamó para pedir una ambulancia, yo le hice respiración boca a boca y Holly le hizo presiones en el pecho. No importa qué tan cansado estés o lo que parezca, no puedes dejar de hacer presiones en el pecho hasta que llegue la ambulancia. Eso es exactamente lo que hizo Holly.
Holly es increíblemente inteligente y sabe que podría estar trabajando en cualquier lugar del país; pero ella elige tener impacto aquí en el condado de Bertie trabajando con mi familia, mis hijos, mis chicos.
- Me inspira: mi hijo Dennis. Él fue diagnosticado con ADHD cuando era muy pequeño. El hecho de que tuviera una discapacidad me inspiró para trabajar con otros niños y adultos que tienen problemas de aprendizaje. Los maestros le dijeron cuando niño que si tan sólo se sentaba y coloreaba en silencio le pondrían los grados necesarios para aprobar. Pero yo investigué y me enteré de que él tiene el derecho legal a una educación especializada de calidad. Los retos que enfrento con él me motivaron a ayudar a otros padres para que sepan que pueden y deben tomar la iniciativa para apoyar a sus propios hijos con problemas de aprendizaje para que salgan adelante. Mi trabajo con Denis se convirtió en el trampolín para mi trabajo en el sector de educación pública. Su capacidad de recuperación me inspira. Él siempre me dice “mamá, del modo que sea, las cosas van a salir bien”. Y yo lo creo.
- Una de las mejores cosas de ser mujer: que te puedan llamar madre tanto tus propios hijos como otros chicos a quienes te has acercado en la vida.
- Algo que hago para que mi vida sea más fácil: veo en las personas el potencial que otros ya dieron por perdido. Cuando veo el mundo de esta manera, puedo identificar a aquellos que están dispuestos y tienen ganas de aprender, y que son humildes. Es una alegría trabajar con ese tipo de personas.
- Lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre: escocinar. Me encanta cocinar pollo.
- Espero que algún día: pueda ir de vacaciones con mi familia. Tomaría un crucero a las Bahamas con mi mamá, papá, dos hijos y nietos.
- Un consejo que les daría a otras mujeres: nunca culpes de tus fracasos al hecho de ser mujer.
He visto a mujeres renunciar a cosas en las que podrían tener éxito porque ven el ser mujer como una limitación. Yo creo que hay que hacer todo lo necesario, aunque haya que “luchar” como hombre por lo que una cree. Decir que la razón por la que se fracasó es por ser mujer es inaceptable. Como mujeres, necesitamos reconocer el fracaso como algo que sucedió, no como el resultado de ser mujer.
- Algo que me hace sonreír: ¡Xzayvion Saunders, el mejor nieto del mundo!
- Algo que me gustaría lograr: mi sueño siempre ha sido el tener y operar centros para niños afroamericanos sin hogar en todo el país. Estos niños tienen tanto talento y potencial que queda sin reconocerse y sin desarrollarse. Yo les daría todo lo que necesitan en términos de comida y techo, y les ofrecería algo que ninguna cantidad de dinero puede dar… el cariño y apoyo de una madre. Llamaría al centro “Vivian’s Hope” (La Esperanza de Vivian).
Vea este vídeo (en inglés) y conozca a Vivian Saunders y su trabajo con estudiantes de The Hive.