
La basura proveniente de comidas y plantas compone el 25 por ciento de la basura proveniente de las ciudades; pero esos desechos orgánicos podrían ser muy bien utilizados por otros seres vivos. Convertir esos desperdicios en abono permite que no lleguen a los basureros, aguas y centros de tratamiento de agua, sino que alimenten a sus plantas. Si usted cultiva alimentos en su jardín, este excelente compuesto le dará aún mayores beneficios y ahorro.
Este abono, también conocido como “composta”, ofrece muchas ventajas para su jardín:
Por otro lado, su preparación es una buena manera de educar a los niños sobre la naturaleza y el ciclo de la vida.
Además de desechos de plantas, como hojas, césped cortado y yerbas, puede usar una gran variedad de desperdicios de su alimentación: restos de la preparación y consumo de frutas y verduras, restos de café y té, y cáscaras de huevo. Para evitar la presencia de animales y malos olores en su depósito, no debe agregar carnes, huesos, queso, grasas, excrementos de mascotas, plantas enfermas ni hierba mala.
¿Cómo se hace este abono?
La naturaleza ofrece un contingente de obreros especializados en descomponer materias orgánicas. Son bacterias, hongos, moho, gusanos, insectos y otros organismos de la tierra, los cuales comen todo tipo de materia orgánica y transforman los nutrientes de tal manera que las plantas los pueden consumir.
Para obtener información detallada, consulte esta útil y completa guía sobre cómo hacer y usar este abono orgánico, publicada por la Universidad Estatal de Oregón. (Debe tener el programa Adobe Acrobat para abrir este documento. Si no lo tiene, oprima aquí para descargarlo gratuitamente.)