Hay muchas cosas divertidas que usted puede hacer con su familia, desde juegos de mesa que estimulan la mente hasta bailar, que es un buen ejercicio. Ni la televisión ni la computadora le dan los beneficios de la interacción real con personas cercanas.
Es importante que sea una actividad que les guste o interese a los niños. A continuación le ofrecemos algunas ideas:
- Si a su niño le gusta la cocina o la repostería, preparen algo especial para la familia.
- A los niños les encantan las manualidades. Puede conseguir los materiales necesarios, ya sea comprándolos en una tienda del dólar o reutilizando objetos desechables tales como rollos de papel de baño o papel periódico, y llevar a cabo un proyecto durante el fin de semana.
- Los niños se divierten pintando, ya sea con acuarelas, tinta o pintura especial para dedos. Un adulto de la familia puede sentarse con los niños para enseñarles lo básico de cómo dibujar o mejorar su habilidad para el arte.
- Crear pequeñas esculturas de plastilina es una linda actividad para compartir con los chicos
- Leerle un libro a un niño pequeño y mostrarle las figuras es una actividad muy placentera y estimulante. Según estudios realizados, mientras más se les lea y cuanto antes se empiece a hacerlo, los niños tendrán mejor vocabulario y leerán más cuando puedan hacerlo por sí solos.
- Haga un pequeño baile familiar con música latina o la que sea de su preferencia. ¡A los latinos nos encanta aprovechar cualquier oportunidad para bailar!
- Cantar en familia también es divertido, especialmente si hay alguien en casa que toque un instrumento musical. Una noche de karaoke en casa es también muy buena opción.
Los juegos de mesa
Esta es una de las actividades familiares más populares. Además de acercar a la familia, provee habilidades para la vida, ya se trate de juegos de tablero o de naipes. Si no tiene juegos en casa, puede encontrarlos en una venta de garaje o tienda de segunda mano.
Estos juegos dan a los niños la oportunidad de aprender a desenvolverse socialmente, por ejemplo a saber esperar su turno y a reaccionar apropiadamente al ganar o perder. También hay beneficios educativos: los niños pequeños aprenden a contar y sobre los colores y formas, los que son un poco más grandes practican repartir, ordenar, relacionar y leer, y los chicos mayores pueden ejercitarse con juegos que requieren un nivel más alto de razonamiento.