En la vida diaria se presentan muchas oportunidades para comer en la calle. Comer fuera es divertido, una oportunidad de saborear algo diferente a lo que se acostumbra en casa. Pero para que la experiencia sea realmente positiva, vale la pena elegir en forma inteligente a dónde ir y qué comer, de modo que proteja su salud a la vez que ahorra dinero.
La comida chatarra
Es fácil dejarse tentar por la publicidad, los precios y la comodidad de las comidas de los establecimientos de comida rápida y de los restaurantes de cadena, así como de las botanas (snacks) en venta. Pero usted, como consumidor, en lugar de beneficiarse, acabará gastando mucho dinero en atención médica para los problemas de salud que acarrean estos productos.
La mayor parte de estas comidas están diseñadas para que al vendedor le cueste lo mínimo el satisfacer el apetito del cliente, y de ese modo obtener muy buenas ganancias. Por eso se les conoce como comida chatarra. Aunque son comestibles y llenan el estómago, no alimentan, pero sí dañan la salud. Su popularidad ha crecido de la mano con el aumento de la obesidad y de los casos de enfermedades tales como la diabetes
, enfermedades del corazón y el cáncer. Estas comidas contienen:
· Ingredientes muy procesados, que al transformarse perdieron su valor nutricional.
· Demasiado sodio, es decir, sal.
· Grasas saturadas, y peor aún, grasas trans, que causan múltiples daños al organismo.
· Jarabe de maíz, factor importante en el rápido aumento de casos de diabetes y obesidad; y también azúcar corriente.
· Harinas excesivamente refinadas, que el organismo convierte inmediatamente en azúcar.
· Químicos de nombre impronunciable que dan sabor, textura y color o que sirven para conservar el producto, pero lo hacen menos saludable.
· Una cantidad excesiva de calorías.
Por otro lado, las botanas y comida chatarra que vienen en empaques y recipientes desechables crean mucha basura que no se puede reciclar y hace crecer los ya enormes rellenos sanitarios.
Aunque lo más sano sería no comer fuera, no tiene que privarse de hacerlo si sabe qué comidas evitar, o si las consume en la menor cantidad posible. Si la tentación es demasiado grande, puede consumir algo de su ‘chatarra” favorita de vez en cuando, sin hacer de su consumo un hábito frecuente.
Realmente a veces es inevitable comer fuera con nuestros hijos, pues la comida rapida es de muy facil lectura para ellos y nos la exigen, yo en realidad los complazco muy poco ya que observo en mi vecindario los resultados catastroficos de ese mal habito, mi hijo tiene dos amigos de 15 anos obesos que no saben comer nada!!
Cuando cedo en ir con ellos a algun lugar de esos la condicion es que tomen ice tea sin azucar y no mayonesa.