
Se puede elegir entre una gran variedad de botanas, desde las muy saludables hasta las que no tienen ningún valor alimenticio. Lo más conveniente es conseguir las botanas con anticipación y llevarlas al salir. Así elegirá mejor y ahorrará dinero.
Las mejores son las botanas naturales, que son deliciosas y ricas en nutrientes. Pueden ser cacahuates o nueces de todo tipo, frutas secas tales como las pasas y ciruelas pasas, y hasta frutas frescas como las uvas y fresas
. De todos modos, es importante comerlas en cantidades moderadas ya que, con excepción de la fruta fresca, contienen muchas calorías.
Entre las botanas procesadas las hay malas y no tan malas; pero su calidad nunca llega a igualar a la de las botanas naturales. Es muy conveniente darle una mirada a la lista de ingredientes que aparecen en la envoltura. Aparecen ordenados de mayor a menor cantidad en el producto, y usted podrá averiguar sobre el contenido de sustancias que es preferible evitar, como por ejemplo:
Aceite parcialmente hidrogenado (partially hydrogenated oil), que es la dañina grasa trans
y de obesidad en los Estados Unidos y Latinoamérica
Las botanas procesadas, además, traen empaques plásticos que suponen una mayor acumulación de basura en el mundo.
Una regla de oro es la de evitar los productos que son demasiado procesados y por lo tanto artificiales, que consisten básicamente en harinas refinadas a las que se les pone sabor con grasa, sal y azúcares, además de sustancias químicas. Estos ingredientes, por su bajo costo, son un gran negocio para sus productores. El ejemplo clásico de estos productos es el Twinkie, que nunca se echa a perder, ya que al no tener nada de natural no alimenta ni a las bacterias.
Hay que ver el recuadro de información nutricional (Nutrition Facts) en la envoltura, para averiguar el contenido de calorías, grasas, sodio y azúcar de un producto.
Recuerde: las botanas se deben consumir en cantidades pequeñas.