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El secreto de Julie
Un relato verdadero, en sus propias palabras
El Internet es una herramienta que requiere cuidado en su uso, sabes, es como un cuchillo. Quiero decir que es muy útil, pero también puede cortarte.
Me llamo Julie. Cuando tenía 13 años, empecé a charlar con Tom. No actuaba, ni sonaba, como un hombre de 56 años. Era diferente por la computadora. Yo sabía que no debía estar hablando con él, pero lo hice de todas formas, para ir en contra de mis padres.
Me gustaba charlar con alguien que no me dijera lo que tenía que hacer todo el tiempo. Empezó a ser más como una relación cuando pasamos de ser amigos a ser mejor amigos, y luego nuestra amistad se convirtió en una relación mucho más personal.
Estábamos en contacto entre 3 a 6 horas al día. Me molestaba mucho cuando no podía tener acceso a Internet pues sabía que me iba a preguntar: “¿Qué estabas haciendo?” Me enviaba unos diez e-mails queriendo saber dónde estaba, y luego me hacía sentir mal por eso. Era una forma de manipularme más.
Confiaba en él más que en cualquier otra persona. Mencionó lo agradable que sería poder estar siempre juntos y después se me vino la idea de escaparme.
La noche en que me fui, les di besos de buenas noches a mis hermanos, él me esperaba en su camioneta y nos fuimos. Mi fuga duró 3 semanas.
El día en que me encontraron, íbamos camino a Reno. Alguien nos denunció y había visto nuestra camioneta. Yo sabía que todo se había acabado. Nunca estaba segura de que llegaría ese día. Estará en la cárcel 25 años.
Me envió una carta para decirme que era mi culpa y que me iba a matar cuando saliera de la cárcel. La falta de cariño en su carta me dio un disgusto tremendo. No pensé en su pasado y no reflexioné como debía. Hubiera podido hacerme de todo, hasta matarme.
Sabes, ahora que he regresado, siento un gran vacío dentro de mí. Si hubiera podido hablar con otras personas quizás hubiera tenido un punto de vista diferente sobre algunas cosas.
Si piensas en fugarte, tienes que saber que eso no resuelve nada y que además solamente empeora tus problemas. Un problema pequeño puede convertirse en algo muy serio. Desearía no haberme fugado, para empezar. Nunca lo volvería a hacer.
Si usted, o alguien que usted conoce es una víctima, haga una declaración en Cybertipline o marque el 1 (800) 843- 5678
Vídeo cortesía de NetSmartz, un programa del Centro Nacional para Niños Desaparecidos o Explotados (National Center for Missing and Exploited Children).