
Por Makebra Bridges
Cuando los niños viven en hogares en los que hay abuso físico, emocional o verbal, sufren tremendamente. La violencia crea tensión, temor e incertidumbre. Los niños pueden ser lastimados durante las peleas, sufrir daño emocional y empezar a ponerse rebeldes en la escuela o en casa. Aunque tal vez sepan que el abuso no es “normal”, muchos niños empiezan a comportarse siguiendo el ejemplo de la violencia.
Cuando los niños viven en un ambiente de violencia familiar (según Advocates Against Family Violence)
Los niños en un ambiente de violencia doméstica enfrentan:
Abuso infantil: muchos niños que viven en hogares donde hay violencia doméstica también sufren abuso. El abuso infantil no es sólo el ser golpeado. También incluye el ser empujado, abofeteado, jalado, abusado verbalmente, recibir palmadas tan fuertes que dejan moretones, y más.
Problemas psicológicos: el abuso afecta de diferente manera a cada niño. Algunos niños se vuelven retraídos, y otros más extrovertidos. Muchos niños empiezan a manifestar estos problemas en la escuela y ante sus padres y hermanos. Algunos se vuelven agresivos y tratan de causar daño físico a los demás, mientras que otros agreden hablando. Aunque los efectos psicológicos puedan ser diferentes, lo cierto es que, como sea, los niños sufren.
Los niños en un ambiente con violencia doméstica pueden sentir y experimentar:
Si usted está en una relación en la que hay violencia doméstica, o si conoce a alguien que sufre violencia doméstica en su relación, hay ayuda disponible. Si usted conoce a niños que viven en hogares donde hay violencia, comuníquese con la escuela, iglesia u otras organizaciones de la comunidad para ayudarlos. Romper una relación abusiva no es fácil, pero puede hacerlo con el apoyo de personas fuera de su hogar.
Foto: aNantaB